Otro modelo de sociedad

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La crisis remonta en algunos países, dicen con más incredulidad que certeza los medios informativos. Con cierta esperanza,  auguran un cambio en la situación en España algo más tarde pero dándolo por hecho, como si vislumbráramos ya cercano el fin de la tormenta. No seré yo, quien fastidie las buenas perspectivas de esos duchos profesionales de la información, asesorados, supongo, por buenos expertos. Sin embargo, quizás no se tiene en cuenta algunas cuestiones.

Hace menos de diez años, hablarle a un obrero de Hannover, Rotterdam, Liverpool, París, Lieja, Milán, Barcelona, Valencia, Madrid o incluso Murcia, de la tierra de promisión que para el proletariado suponía la sociedad socialista, era un fracaso cantado de antemano. Pero a principios del 2010 cuando haya hombres y mujeres que lleven ya dos o tres años parados, con seguros de desempleo, en el mejor de los casos seriamente deteriorados, es inevitable que el mundo obrero de Europa más afectado por el desempleo, se cuestione radicalmente la conveniencia de mantener este modelo de sociedad.

Quizás careciera de sentido  hablar de “clase obrera”, porque si en los primeros estadios de su reconocimiento como clase se le pedía unidad, (me viene a la memoria  “La Internacional” que suele cantarse en actos y congresos por altos dignatarios), en la actualidad la clase obrera no es una cosa única, sino que está escindida. Si bien es cierto que el obrero de grandes fábricas vive hoy peor que hace cinco o seis  años, también es cierto que en números relativos ha pasado a ser un aristócrata en su pequeño mundo. Y este obrero de plantilla que se siente un privilegiado en el seno de la clase trabajadora, que se siente una aristocracia, es el que forma la base de los partidos “demócratas, socialistas, comunistas etc., de hoy, con el concurso incluso,  de muchos desorientados del mundo al que pertenecen,  que cometen la contradicción de votar y apoyar a partidos conservadores como el de la gaviota, que solo defenderán a la postre los intereses de las grandes y medianas fortunas.

Otro caso sería el de la juventud que por no haber trabajado jamás, no puede tener conciencia de clase y se refugia en un pasar de política y sindicatos e incluso de todo, como respuesta solitaria a la agresión de la sociedad, convirtiéndose en un elemento  de marginación más de la sociedad capitalista. Hasta ahora, los restos de la abundancia les han permitido sobrevivir, pero el decurso lógico de la crisis los irá lumperizando, sin que el conjunto de la sociedad haga nada por ellos porque le interesa mantenerlos en esta soledad, porque toda tiranía, decía Camus, se fundamenta en una multitud de soledades, los partidos mientras, se van cada vez a posiciones más conservadoras, manteniendo esta situación de lumperización en nombre de la libertad, la democracia y los derechos humanos.

Nadie duda de la voluntad de los socialistas españoles de intentar  cambiar toda esta situación, pero lo que si tenemos el derecho  a pensar es, ¿porqué  no se cuestionan  el modelo de sociedad que es  precisamente, el que produce paro, crisis, marginalidad?, habrá creo,  que ir pensando en plantearse un modelo nuevo de sociedad sobre una base infraestructural bien distinta.

Las últimas revueltas en las que no han sido convocantes los partidos, ni los sindicatos con sus obreros bien organizados, sino jóvenes en paro, estudiantes y marginados, que se han sucedido en distintos países, podrían ser el aviso de situaciones generalizadas conforme avance el grado de marginalidad.

La manifestación que los sindicatos mayoritarios han convocado en Madrid el día 12 a las 12 de este mes 12 del año, debería de tomarse como un aviso serio y responsable de que las cosas deben cambiar y dejar de estar  en esas aguas intermedias tan poco comprometidas con el proletariado y tan benevolentes con la egoísta clase capitalista, tan propensas al fraude fiscal, a aprovecharse de trenes baratos y que con la escusa de la crisis y con sus caudales a buen recaudo, vuelven a hacer engrosar el ejército de reserva de los parados, para en poco tiempo volver al ciclo de siempre, por eso me pregunto, les pregunto a ustedes y le pregunto a él,  señor Zapatero, ¿no es hora ya de cambiar de modelo?.

Fotos, Wikipedia y PicApp

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2 comentarios

Archivado bajo Opinion, Sociedad y politica

2 Respuestas a “Otro modelo de sociedad

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  2. Anónimo

    Interesante post que seguro haría reflexionar a más de uno. Quizás yo sea demasiado ignorante de las altas finanzas para opinar pero como ciudadana ignorante tengo la impresión de que está resultando extremadamente difícil conjugar las necesidades de aquellos que se han quedado en el paro con las de los que invierten para crear trabajo. De esta mezcla de intereses es de donde seguramente vendrá, si no algún cambio al menos sí alguna nueva filosofía que vaya asentándose en las próximas décadas. Claro que, teniendo en cuenta la capacidad de olvidar lo que pasó que tenemos los animales humanos, cuando el asunto es algo complejo, igual ni eso.

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