El alimento del alma

Cuando el desaliento ó la impotencia toma cuerpo en mi, suelo refugiarme en la poesía, lo he hecho siempre,pues la poesía no solo ha sido bálsamo para heridas sino vigorizante para poder continuar las batallas.

Hoy quiero mencionar a un poeta de Guatemala,poco conocido entre los españoles (por desgracia como todo lo relativo a ese país),si hace una encuesta,no se cuantos de entre nosotros serian capaces de señalar a Guatemala en un mapa y menos saber de su historia ó economía.

Y ese país ha dado grandes nombres a las letras,quizás el mas conocido de todos es Miguel Angel Asturias Premio Nóbel de literatura (1967),

pero hay muchos grandes nombres de los que destaco dos que me han acompañado desde muy joven,los dos aunaron en sus actos ese compromiso con el pueblo,con sus ideas y el ser consecuente con ellas, hasta el punto de sufrir persecuciones,cárcel y exilio,

Otto Rene Castillo y Julio Fausto Aguilera.

A este ultimo es a quien me refería al principio y aunque no es de los mas conocidos he elegido este poema porque simboliza lo que es ese arte de juntar palabras y comunicar sentimientos,nobleza y conciencia,ideas y rebeldía ante las injusticias.

Creo que nuestra sociedad, muy anestesiada por la mediocridad de las comodidades,para despertar necesita de ese alimento del alma que es la poesía.

LA BATALLA DEL VERSO

Con un verso,
es verdad,
no botas a un tirano.
Con un verso no llevas pan y techo
al niño vagabundo,
ni llevas medicinas al campesino enfermo.
Sobre todo, no puedes
hacerlo ahora mismo.
Pero…vamos a ver:
Un verso
bien nacido y vigoroso,
y otro más encendido,
y otro más desvelo,
y otro más fuerte y más veraz,
le dan vida
a un sueño que recogieron tierno,
y este sueño de muchos, ya nutrido,
se vuelve conciencia,
y esta conciencia, una pasión, un ansia….
Hasta que un día,
Todo
—sueño, conciencia, anhelo—,
compacto se organiza……
y entonces
viene el grito,
y el puño,
y la conquista….
En la efigie de la conquista
brilla una diadema: el verso.
Julio Fausto Aguilera (Poemas fidedignos.Guatemala 1967)
Mas cosas de Julio Fausto Aguilera
Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2002.
Nació en Jalapa el 8 de septiembre de 1928.
Vivió soltero hasta los 50 años, cuando conoció a Vidalia Quiñónez, su compañera, quien falleció en 1984.
Durante la época revolucionaria (1944-1954) fue miembro fundador del grupo Saker-Ti.
Tras la caída del presidente Jacobo Árbenz fue perseguido por la dictadura de Castillo Armas, y por meses permaneció escondido, hasta que decidió entregarse a la Policía.
Estuvo preso durante cuatro meses. Fue uno de los fundadores del Grupo Nuevo Signo.
Amenazado de muerte en listas que publicaban las organizaciones de extrema derecha no cejaba nunca en sus posturas ó ideales.
Ha publicado en diarios y revistas nacionales y extranjeros y ha sido traducido a varios idiomas.
Entre los homenajes que ha recibido está el Emeritissimum, de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
Por su libro La patria es una casa se le otorgó el Quetzal de Oro de la APG.
Es autor del poema La patria que yo ansío.
En el ocaso de su vida es relegado al olvido, sin medios economicos,
termina en una residencia de ancianos que en el 2005 estaba la punto del cierre,
solo algunas personas de conciencia piden que no se olvide a este poeta consecuente, valiente y ejemplo personal,
y que podeis comprobarlo en el poema que hay mas abajo.

INMODESTIA

(Sencillas líneas para explicarme)
No, hermano,
yo no quiero
aplausos ni “homenajes”…
Perdona la inmodestia:
Me explicaré en la forma más sencilla.

Yo quiero que tú ignores dónde vivo;
pasar al lado tuyo en la sexta avenida
con mis pobres zapatos, sin que sepas que soy
aquél por quien preguntas haciendo conjeturas
acerca de sus años, de su rostro y su traje…

Quiero que tú, incluso, cuando pases de prisa
me botes de la acera sin darme una disculpa,
mientras llevas
pulcramente doblado en tu bolsillo
el recorte de mi último poema,
ese poema donde mi dolor
posa su torturada mariposa
sobre tu pecho herido;
o aquél, donde mi risa
es un brindis coral con tu risa y la de otros
y la de otros muchos
que miran a la vida
con rostro de Alegría y Esperanza…

Que no sepas quién soy cuando me encuentres,
mientras ostentas orgulloso, hermano,
un geranio encendido
cortado en los plantíos donde mi Amor florece
en corolas de lumbre para ti y para todos;
un geranio de luz, hermano mío,
que brille -honda estrella- en tu pecho,
como mi pecho, claro
y abierto…


Esta obra se distribuye con una licencia de Creative Commons.

4 comentarios

Archivado bajo Cultura, Letras, Opinion

4 Respuestas a “El alimento del alma

  1. Ariel Batres V.

    Julio Fausto Aguilera (1928) aún vive, en un hogar de ancianos.
    Hoy 6 de junio de 2010 se publicó una excelente entrevista al mismo, publicada en http://servicios.prensalibre.com/pl/domingo/cultura.shtml

    Él fue quien anotó la siguiente reflexión para quienes se dedican al campo de la literatura: “Si escribo no me publican; si me publican no me leen; si me leen no me entienden; y si me entienden se hacen los babosos.”
    En 1962 publicó el siguiente poema:

    LA PATRIA QUE YO ANSÍO
    La patria, les decía, es una casa
    donde vivimos todos como hermanos.
    Es una hermosa casa, mis amigos,
    que todos afanosos levantamos.

    La patria, la que sueño, es un plantío
    donde triunfa el tractor, triunfa el arado
    y un enjambre de brazos no se alcanza
    cosechando los frutos y los granos.

    Despensa para todos, bien provista:
    un granero que siempre está colmado
    de trigos y maíces, orgulloso
    en invierno lo mismo que en verano.

    Los colmillos del hambre no se ensañan
    en esa pulpa espléndida y dorada.
    La loba de enemiga, negra historia,
    aquí fue condenada y enterrada.

    No más acorralarte en los caminos
    como plantas endémicas cercándote
    los brazos y las bocas que desmayan
    pidiendo por sus vientres sin bocado.

    No mas delincuencial río
    que ulula puñales en las hambres engendrados.
    No más hermanos en el abandono.
    No más honradas manos sin trabajo.

    La patria que les digo, la que ansío,
    –la que será, pues la defino y canto–,
    por el trabajo es pan, es luz, es gozo:
    no conoce al mendigo ni al parásito.

    Esta patria es taller telar; es fábrica,
    laboratorio, orfebrería, andamio.
    Hogar que se construye y embellece
    sin ocioso ni privilegiado.

    Tejedores, bioquímicos, poetas…
    Todo el que puede hacer, está obligado.
    De músculos y sienes hay tarea
    Con exceso: ninguno se halla holgando.

    Tienen madera todos los serruchos,
    hay para todos martillos clavo.
    Para toda canción sobran oídos
    Y nunca faltan temas a los bardos.

    Democracia opulenta: ere racimo,
    gajo de azúcar, fruto sazonado.
    Beso de miel tu comunión de hermanos.
    Tu popular, tu colectivo abrazo.

    La patria que persigo es la justicia
    castigando con blanco, limpio brazo.
    Fusil sin mancha; espada limpia, blanca;
    no ejerce la venganza ni el agravio.

    Rompe el cantil, sepulta su veneno
    y para el ciego, para el que ignoraba,
    ella es perdón y vida: ella es el alba
    de un día sin rencor, día de hermanos.

    De todos lados de la tierra vengan
    con vino y con canción de todos lados,
    y nosotros les demos aborigen
    embriaguez de marimbas, por regalo.

    Manos tendidas traigan, se lleven
    manos tendidas el avión y el barco.
    Puerta es el puerto de la patria,
    Puerta que a ninguna bandera está cerrada.

    Esta es la patria, esta es la que no existe,
    la que vive en mi sueño desvelado.
    La que atisbo y asedio en mis insomnios
    como un puma por hambres asediado.

    Esta es la patria, esta es la que me mata.
    La que vida me da con estos cantos.
    ¡Que no sé si son cantos o son lloros,
    porque tanto la espero y tarda tanto!
    1962.

    Con aprecio,

    Ariel Batres V.
    Guatemala

    • Juan Francisco

      Muchisimas gracias por este comentario Ariel, tambien por el hermoso poema y la noticia de la entrevista.
      La primera vez que leí a Julio Fausto Aguilera, fue alla por los años 70 y desde entonces lo he releido miles de veces.
      Juan Francisco

  2. Pingback: Julio Fausto Aguilera, humildad y riqueza de un poeta « El CRISOL DE LA CORDURA

  3. Pingback: Hambre, informe para hoy mismo | El CRISOL DE LA CORDURA

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